abuela NENA: "Más allá de la mirada": "Sé que un día, cuando las aguas dejen de estar divididas por las pasiones de los mortales, yo vendré, en una barca sin velas, tomando e..."
Se escucha música sacro. La acción se desarrolla en la actualidad. En algún lugar estratégico de nuestro planeta. Amanece. Un hombrecillo se haya acostado sobre una cama. Abre los ojos y se despereza lo mejor que puede. De un golpe se pone en pie, se estira aparatosamente, y comienza a bostezar cual fiera en madriguera. Da un paso, dos, hasta terminar colocándose frente al espejo. Viste un camisón blanco de encajes que le cubre los tobillos y los brazos hasta la altura de los puños. Sobre su cabeza lleva un gorro de lana blanco con un pompón en su extremo. Bosteza una vez más y comienza a escudriñarse detalladamente. Su aspecto es completamente soñoliento. Se mira y se vuelve a mirar desde todos los ángulos posibles de su anatomía, pero ya nada le sorprende. El hombrecillo: ¡Es la hora! ¡Un año más! (Mirándose en el espejo) ¿Todavía tienes sueño cabroncet...
Hoy he tenido la sensación que muy pronto voy hacer un viaje muy importante, lo que no se si tendrá retorno en algún momento, creo que no, pero de algún modo estoy preparada para partir, aunque la distancia no esté calculada. Hace mucho tiempo que estoy pensando cómo me voy a comunicar con vosotros después de la partida, cómo hacer que las ideas lleguen a todos cuando yo no esté aquí, y en algo he pensado, pero no quiero dar un paso en falso. Voy ha esperar a estar bien segura de lo que pienso hacer, y de conocer mis posibilidades. Mi cuerpo se marcha porque está algo cansado, por lo demás, me siento que puedo recorrer el mundo sin tomar un respiro. La vida me ha enseñado que no se puede ser egoísta, y cuando el tiempo de cada uno llega a su fin, hay que estar agradecido por todos estos años que se nos ha regalado, recuerden que cuando llegó el momento de ver la luz, nada tuvimos que ver en nuestra creación y en la decisión...
Quiero pedirles un poco de paciencia porque he estado perdida en algo más de una semana. El tiempo, el implacable que me rodea cada día con premura, me ahoga con sus brazos y no me quiere soltar. El tiempo cruel para mis años y malvado para mis huesos. Cuando el viento del norte llega desde la montaña a mi casa, sé que en la noche mi cuerpo gastado no encuentra reposo. Tanto la humedad como el viento no son mis aliados, y tengo que lograr un pacto para sobrevivir, ellos no entienden de mis achaques, y yo no he logrado en ningún momento convencerlos para que me dejen alguna que otra noche soñar en paz. Con el viento aprendí a escuchar los sonidos continuos y monótonos que me atormentan de forma insistente, pero de alguna forma, comparto su música repetidora; es lo que en muchas ocasiones me hace sentir que estoy viva. En cambio para la humedad, protejo mi cuerpo con un ungüento que cada año preparo al llegar la primavera, y expongo a la luna cada noche durante setent...
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