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Mostrando entradas de agosto, 2012

¡EL PRIMER AMOR DE LA ABUELA NENA!

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(CAPÍTULO XLVIII)                 Mi madre me contó que regresó de la muerte para reunirse con mi padre. ¡Una promesa era una promesa y su vida desde el primer encuentro con él no sería la misma! Por este motivo y por muchos más no se podía quedar con los brazos cruzados. No dejaría que el destino o lo que fuera cambiara el curso de su existencia. Sabía que dentro de su pecho el sentimiento que guardaba era muy profundo, tan profundo como para llamarlo amor.                 Al despertar comprendió que no estaba en el muelle. La habitación era demasiado amplia y con todas las comodidades necesarias. La decoración y los muebles desbordaban opulencia. La firme cama de madera torneada hacía que su consumido cuerpo se perdiera en las hondonadas de sus apacibles sábanas. Nunca antes había descansado sobre una cama tan descomunal. Por una de las cortinas entraba la luz. Mi madre intentó levantarse pero su cuerpo no estaba dispuesto a permitírselo.                 ¿Qué había pasado? Se pregunta…

¡EL PRIMER AMOR DE LA ABUELA NENA!

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(CAPÍTULO XLVII)                 Hace algunas semanas que no me comunico con vosotros. ¡Lo siento mucho, de veras! He tenido que ocuparme de mi futuro. No piensen que porque estoy vieja no tengo futuro. Más que nunca mi futuro es incierto. Estoy pactando las mejores condiciones para estar lo más cerca posible de vosotros. ¡Se que de ninguna forma me marcharé por siempre! ¡Tengo mis artimañas! ¡Bueno vayamos a los conejos de España! ¡Esta frase me la decía mi madre cuando deseaba viajar al pasado! ¡Recuerden que estábamos en el muelle! Mi madre permanecía en un rincón sola, esperando por mi padre que no acababa de llegar.                 Estuvo veintisiete días esperando por él. Se alimentó mayormente del aire y la caridad. Su cuerpo intentó el descanso y no lo logro. Su corazón había enfermado de repente y no sabía como recuperarse. Todos sus objetivos y planes quedaron en las aguas del amplio océano. Sus deseos y anhelos se perdieron con mi padre. Ahora el llamado sentido de la vida …