Capitulo III

Cuando por algún motivo o sin el alguien decide dejar su país,está dejando sin saberlo también su nombre,su fecha de nacimiento y muchas veces por olvido de su instinto, la vida.Al tomar la decisión dejamos de estar en un vientre oscuro,pero a la vez posiblemente cálido para atravesar el largo túnel de la inconsciencia o de la dulce aventura.Extranjero,palabra que por su complicada connotación no es nada musical.Muchas lágrimas al partir, otras tantas al llegar,y un estado físico de desorientación de los sentidos mordaz, es la sensación de la nada,de estar en una posición de ingravidez total;es sentir un apretón en el estómago,como cuando llega el amor por vez primera,pero en este caso,es más por soledad,que por la suave caricia de los recuerdos.Todos le llaman extranjero,pero alguna vez le han preguntado a esa pequeña persona sola en el espacio que ve del otro lado,seguramente para él todos los demás serán "extraños",pero en matemáticas la unidad poco cuenta."En la unión está la fuerza",en la unión está el peligro y la mediocridad.Pequeño,solo y extraviado ser,crees que vale la pena atravesar tierras y cruzar mares en busca de la manzana del pecado perdida,puede que sí,mientras los principios no capitulen y tu honestidad no se manche,en busca del pan nuestro(de todos)de cada día.Mi país,el tuyo,el nuestro,y el de todos es la tierra,y la tierra es del universo,del aire,del sol,de los peces,y porque no,de nuestros muertos,de la historia,de la sangre derramada y del silencio.Del silencio que nos rondaba cuando no existía las fronteras,cuando el único sonido escuchado,era la nada misma,el principio de todo,la ausencia de símbolos,credos y colores políticos;la ausencia de la palabra disonante:EXTRANJERO.

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