"Historias Espirituales" La visita (capítulo I)

Recuerdo que cuando el cuerpo comenzó a pesar de más pasaba la media noche. Estaba en el salón, sentado en la mesa, y sobre la madera del mueble una tela de algodón que intentaba pintar con poco sentido. Los colores se mezclaban en todas direcciones y los trazos se confundían en cada tonalidad. Con toda sinceridad estaba perdido entre el cansancio y el dolor de cabeza que penetraba en mis sentidos hasta lo más profundo de mis ideas. No encontraba la concentración y la luz de la pequeña lámpara dibujaba en la tela lo que podía ser algún recuerdo del pasado. De lo que pasó después no tuve conciencia en ese momento, pero algo me decía que nada sería igual.
Dejé el pincel en agua y traté de incorporarme, pero las piernas no respondieron y se empeñaron en seguir dobladas. En este instante comprendí que no estaba bien y que mi piel tenía una temperatura mucho más alta de lo normal. Sentí desde cada rincón de mi cuerpo la calentura que te atrapa y no te deja escapar. En pocos segundos todo cambió. Los sentidos se embotaron y el dibujo de la tela por un momento en toda la noche dejó de ser patético.
De alguna forma debía llegar a la habitación. Las fuerzas las perdí y con la lógica no podía contar. Como mejor pude llegué a la cama y desde mi altura me dejé caer sin ningún miedo a las profundidades de las sábanas. Ahora solamente quería cerrar los ojos y perderme en algún sueño olvidado.


Continuará...............................

Comentarios

agustin ha dicho que…
muy bueno

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