-------" HISTORIAS ESPIRITUALES "------- En busca de una respuesta (capítulo I)

                 Todo comenzó de la noche a la mañana. Siempre he tenido la costumbre de dejar lo  que utilizo a diario en los mismos sitios, y las cosas en la posición que les correspondan, para no perder tiempo a la hora de buscarlas, y porque desde siempre, en las rutinas que nos vemos obligados a realizar, utilizo el mínimo esfuerzo. Son movimientos condicionados que los repito cada día inconscientemente. Siempre he sido del pensamiento, que lo mejor es quitarse problemas de encima para dejar espacio a otros fundamentales y que de una u otra forma hay que enfrentar en esta seudo-vida que nos ha tocado. Las pequeñas acciones diarias y que no son más que rutinas con poco aporte espiritual, nos hacen perder libertad. Levantarse e ir en busca del cepillo para lustrar los dientes, tomar una ducha al despertar, hacer las primeras necesidades de la mañana (necesidades líquidas o necesidades sólidas, o ambas incluidas), seleccionar la ropa para no repetir la del día anterior, encontrar las llaves de casa, desayunar, peinarse, el reloj, las gafas, y todas las demás cosas que las diferentes familias incorporan a su quehacer monótono. ¡Por todo esto digo que problemas los mínimos!

                 No sé si es manía o no, pero en la madrugada, me levando varias veces con el pretexto de ir al baño. Todo esto con la fuerza de la repetición se ha convertido  en costumbre, y al final ha dado sus frutos. Logro hacer mis "necesidades"( no voy a referirme al tipo de "necesidades" que evacuo, es la intimidad de cada uno, y en conclusión, no son más que "simples necesidades"). La noche que les cuento, al llegar al baño, me encontré con la tapa del retrete levantada y es imposible que estuviera de esa forma, porque siempre la cierro. Si dejamos levantada la tapa del retrete, se escapa por él toda la energía positiva, nuestra y de la casa. ¡¡Nunca, pero nunca, la dejo levantada!! Es una de las costumbres que tengo integrada en el quehacer diario. Y por lo demás, es imposible que fuera un olvido. Los dos estaban alzadas, las dos; la tapa primera y el espléndido aro de las posaderas. En mi larga vida de ser humano he cometido muchos errores, pero este error, no. ¡No! Pensando en una posible hipótesis, no. En el caso que estuviera embriagado de placer o de licor, las necesidades las he realizado fuera para que la duda no entre en mí y en mi casa. Es mejor recoger una "cagada", que tener una vida negativa y sin sentido.

                 Mis ojos no llegaron a ver las señales premonitorias. La primera vez, pensé que estaba dormido y me lo había imaginado, pero no, fue el principio del fin. En las siguientes noches, nuevamente la tapa estaba levantada, pero no solamente la tapa, al entrar al baño, la puerta estaba cerrada. También es imposible que estuviera cerrada porque vivo solo, y en la noche con las ventanas cerradas, no hay corriente de aire dentro de la casa. ¡¡¡La puerta del baño siempre, "siempre", está abierta, para evitar posibles encuentros entre mi cabeza y la sólida madera de la puerta cuando hago las visitas nocturnas!!! Aquí fue cuando  mi estructura doméstico-mental perdió el norte. Dos cosas sumamente controladas por mí, estaban actuando en la noche a su libre albedrío.


                 Continuará.............................
                 

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