CONFESIONES DESDE EL TÁLAMO

                                 


                                       ROSA Y EL TAXISTA                

                                                       --16 --          
                Esa no fue la única ocasión en que las puertas del balcón de Rosa se entreabrieron, no lo fue, pero sí fue la que dejó en mí una huella profunda. ¿Qué fue lo que vi? ¡Pues vi a Ramón fornicando con Rosa! ¡Sí, fue lo que vieron estos ojos que se cansaron de una vez y por todas de la patética demostración de hombría por parte de este abominable ser! Lo que vi no me gustó, y Rosa no debió permitirlo………., pero ha perdido la cabeza por este hombre………, está enamorada, enfermizamente enamorada………….., y yo no puedo hacer nada más………
                  Estas demostraciones abiertas y en todas sus expresiones, continuaron durante una temporada como testimonio de que él es el macho y ella su hembra, su propiedad privada; al menos sin ninguna duda son las intenciones de Ramón. La pobre de Rosa se dejaba hacer cualquier cosa que a él se le ocurriese.
                 Ramón salió de la cárcel como mismo entró, siendo un hijo de p. Él no sentía ningún sentimiento profundo hacia Rosa, solamente actuaba y se comportaba de manera desagradable. La poseía y sometía cuando y las veces que le viniese en ganas; y ella, simplemente suplicaba una caricia, un diminuto halago que nunca llegó. Por más que Rosa suplicó con palabras y con su propio cuerpo, no fue escuchada por Ramón, que no hacía otra cosa que jadear y lanzar carcajadas de burla al contemplarla en una posición engorrosa que él mismo la había obligado a realizar. Con los días el espectáculo fue a más y nuevamente este hombre perdió el control y tuvieron que intervenir algunos vecinos, que estuvieron a punto de llamar a la policía. Esto me lo contó mi abuela. Yo, hacía mucho, había dejado de salir al balcón.
                 Su balcón en línea recta se encuentra frente al mío, separándonos solamente la calle, una estrecha calle de un solo carril, por donde transitan pocos vehículos durante el día, pero muchos transeúntes, porque esta vía se toma en realidad para cortar camino y salir a una artería de mayor tránsito que se encuentra del otro lado, pasando el edificio de Rosa. Lo que intento decir con esto es que no fui el único testigo de las acciones sexuales de Ramón sobre Rosa, sobre todo en las noches, cuando la habitación se iluminaba y se convertía en el centro del paseo. Vecinos y extraños pusieron el grito en el cielo al levantar la mirada. Lo que sucedía no era normal, pero menos aun el comportamiento de ella, que estaba dispuesta a permitir cualquier vejación y maltrato sin ninguna consideración.
                 Por aquellos años me encontraba enfrascado en mi carrera, y como las esperanzas con Rosas las di por perdidas, pero no en referencia a que me correspondiese, sino que tomase de una vez la decisión de terminar con Ramón, disidí marcharme a vivir por una temporada a casa de unos amigos, que vivían cerca de la universidad; de esta manera me alejé de Rosa, del camino hacia el autobús, y hasta del parque en la que una vez perdí todas las ilusiones.                  

Continuará………………….

fOTOS: ara

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