¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?





(CAPÍTULO LX)  

                 Con sobrada razón Antonio Machado sentenció que realmente el camino no existe, se hace al andar, y dicho espejismo no es otra cosa que estelas en el mar. Y haciendo suya la máxima, mis amantes, nuestros amantes, anduvieron por un no-camino sin despegarse del borde que une la tierra con el mar, no vaya ser que por algún descuido perdiesen el rumbo al andar. Y para no deshacer lo ya dispuesto, anduvieron con sumo tino sin profundizar en las pisadas, dejando con sus pies desnudos desniveles en la arena.
                 Cuando partimos, con rumbo o no definido, el cuerpo se extiende indefinidamente y los sentidos se embotan de perplejidades, lo dice un caminante que después de innúmeros de años ahora se empeña en regresar al punto de partida, y no es que anduviese por la totalidad del espacio exterior, es que en mi perpetuo andar, no me detuve para catar las vides de la vida. Y ahora, al intentar dar más de un paso, los ojos se me inundan y la tierra se abre a mí alrededor y termino disfrutando de los infinitos matices cual almendro en flor con la llegada de la primavera, porque me complace regalarle minutos al tiempo.
                ¿Quién al caminar no se ha inventado un destino insólito? Seguramente la mayoría de los mortales, pero esa referida mayoría de mortales, incluyéndome a mí, hemos dejado para mañana lo que pudimos caminar hoy, y terminamos perdiendo el rumbo en un no-sueño por culpa de la maldita inercia. Por estas razones, las de Machado y la de los amantes, no dejen de caminar aunque no lo requieran, aunque el rumbo sea difuso y los elementos adversos.
                 Andando y andando por el no-camino, los amantes llegaron a la cala, al espacio soñado, y se entregaron al mismo sin escatimar emociones, dejando a un lado lo establecido y lo estrictamente dispuesto. El lugar sí-soñado era espectacular, único en soledad y primitivismos, como ellos habían soñado. Diana miró a Álvaro, y Álvaro hizo lo propio con Diana. La hora de las radiantes entregas se avecina.  

Publicado en el blog: lostrucosdelalma.blogspot.com  

  


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