" HISTORIAS ESPIRITUALES " El Tío-abuelo (capitulo I)

Recuerdo que cuando apenas era un adolescente, esperaba cada domingo en el balcón la llegada de mi tío-abuelo acompañado por su guitarra. Desde lejos veía la pequeña y desgarbada figura de mi tío y su enorme estuche de cuero negro rosando el cemento de la acera con cada movimiento de su cuerpo. Sabía que el día comenzaba a tener sentido y que las horas se marcharían más de prisa de lo acostumbrado. Tenía una profesión muy particular, quitar los dolores del alma desde los pies. Mi tío era podólogo, aunque desde hacía algunos años estaba jubilado de forma oficial; pero esto no importaba para él, porque seguía practicando su oficio de sanador. Aunque su pasión confesa era la música.
Mi tío Pepe, era el hermano menor de mi abuela. Utilizando la música lograba que sus pacientes se relajaran y que los callos de los pies y del corazón desaparecieran por arte de su don. Siempre vistió de blanco, posiblemente esta costumbre tenía algo que ver con su profesión, en realidad no lo se, pero mi tío era luz, y luz que penetraba cada domingo en mi piel y dejaba su huella. No lo recuerdo enfadado, aunque solamente dejaba ver sus dientes cuando tenía en sus brazos su guitarra , y en sus labios la melodía de un lejano bolero que luchaba por encontrar cada domingo la letra que lo vio nacer. Mi tío Pepe, jugaba con la letra de cada canción y la acomodaba dependiendo de la marea de sus sentimientos.
Mi abuela siempre dijo que el tío tenía poderes que utilizaba solamente en sus sanaciones, y que en alguna ocasión, los utilizaba para casos mayores fuera de su consulta. Creo que la abuela sabía más de lo que contaba, y que de alguna forma, los dos se complementaban, y mantenían un código de silencio. Hasta que pude vivir la experiencia uno de los domingos.


continuará..................................................

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