EL PRIMER AMOR DE LA ABUELA NENA



(Capítulo XXXIX)


                 Los días fueron llegando hasta concluir la semana. ¡Que recuerde, nada especial sucedió! El viaje en el tranvía no se me quitaba de la cabeza. ¡Lo vi todo tan claramente! ¡Mi futuro! ¡………! ¡Muchas imágenes de mi vida en pocos segundos! Una visión realista al parecer, de algo que no había ocurrido. No quise darle más importancia de la que tenía y me concentré en mis clases de inglés y en mis alumnos. En aquellos años era muy joven, tanto, que no recuerdo haber sido alguna vez una adolescente. ¡………..! ¡Si lo recuerdo, es una simple broma para que el espíritu no se duerma! ¿Cómo voy a olvidar mis años mozos? ¡Esos años que me llenaron de placer y amor con tanta intensidad que aún siento su miel en mi boca. Puedo decir que en todo momento he vivido intensamente, al borde de la transgresión, contando simplemente con mi corazón. Pero les quiero decir algo, si pudiera regresar al pasado con el conocimiento e intuición que poseo en este instante, posiblemente muchas cosas las hubiera enfrentado de otra manera.
                 El destino no sé si está escrito o no, pero está ahí, delante de nosotros y la mayoría de las veces no sabemos qué hacer con él. No es que no veamos nuestro destino, claro que lo vemos, lo que no sabemos es interpretarlo en el tiempo que se nos revela. Yo vi mi destino, y por lo que me llegó, sabía que era imposible cambiar su curso, que las fuerzas para una jovencita  como yo en aquellos años, no son abundantes. Los  entramados caminos del destino no son fáciles de descifrar. ¡Esta es mi vida, una vida larga que se aferra por continuar sin querer ver el futuro! Hoy no sé cómo he tenido tanta fuerza para mantenerme en pie. Por ahora dejo descansar el pasado.
                 Mi familia está unida por la palabra. Cada generación ha mantenido una continuidad narrativa propia y se ha enriquecido espiritualmente de la siguiente, hasta los días de hoy. Yo soy la última de esta estirpe de parlanchines, soy tan vieja, que no queda nadie más para continuar con la tradición. Por todo esto mis queridos nietos y nietas escribo mis recuerdos en un papel, para que no caigan al olvido, y para que el destino cumpla con su palabra.



DISEÑO GRÁFICO: MANDY BLUEE.

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