"EL PRIMER AMOR DE LA ABUELA NENA" (RECORDATORIO)





(CAPÍTULO LIX)
                 Mi madre por señas me dijo que me pusiese detrás suya para hacer el menor ruido posible al llegar a la maleza. Eran tres hombres los que abuzaban de las indefensas mujeres. Nada más penetrar en el matorral nos encontramos al más grandullón de los hombres que bufaba asquerosamente encima de la hija mayor. Desnudo de la cintura para abajo restregaba su cuerpo contra la joven que gritaba desaforadamente. El desgraciado presionaba a la joven por sus muñecas para mantenerla inmovilizada mientras la mordía y la manoseaba por toda la cara con sus dientes y su lengua.
                  El repulsivo hombre retenía contra un árbol el cuerpo de la joven, que luchaba con todas sus fuerzas para deshacerse del asqueroso ser que violentaba su intimidad. Dos puñetazos le estampó el hombre en el centro de la cara a la mayor de las hijas para que se estuviese quieta y poder alcanzar sus propósitos; pero la joven aun así continuaba luchando para no entregar su cuerpo al violador de caminos.
                 La chica desde su desagradable posición nos vio llegar. Mi madre colocó verticalmente su dedo índice en el centro de su boca y la joven al momento comprendió lo que pretendía mi madre. La chica se quedó quieta, dejó de moverse para facilitar la maniobra de mi madre.
__ ¿Te gusta puta de mierda? ¿Ahora no luchas? ¡Veras la sorpresa que te voy a dar! ¡Vas a disfrutar como una mula salvaje con……….!
                 No terminó la frase porque mi madre con el poder de sus entrañas le descargó en toda su cabeza el madero que llevaba en sus manos. El hombre quedó medio inconsciente pero aun así intentó enfrentarse a mi madre.
__ ¡Dale con todas tus fuerzas en la cabeza que voy en busca de la otra!
                 No lo pensé. Lo golpeé una y otra vez por todo el cráneo hasta que cayó completamente desplomado sobre el cuerpo indefenso de la adolescente. La tomé por el brazo y le dije que me siguiese. La joven no reaccionaba. Sus grandes ojos me miraban fijamente y el llanto reprimido no acababa de saltar de su pecho.
__ ¡Vamos, tenemos que buscar a tu madre y tus hermanas!
                 Le dije totalmente agotada pero dispuesta a terminar con esta infamia. La joven reaccionó y con mi ayuda se puso en pie lo mejor que pudo. Su vestido estaba destrozado y en su cara las heridas y moratones habían desfigurado su rostro.
__ ¡No perdamos más tiempo!
                Y salimos corriendo por todo el sendero en busca de mi madre y de la demás mujeres.
  
 Continuará...........................
DISEÑO GRÁFICO: MANDY BLUEE.
                   

                 

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