" HISTORIAS ESPIRITUALES " El Paseo Marítimo(capitulo III)

La noche estaba en calma y las olas dormían profundamente entre el agua salada y los peces trasnochados. En el paseo marítimo los sonidos estaban adormilados, como si la escena fuera tomada de una película de antaño, cuando el cine aún era mudo. El tiempo al parecer, dejó de provocar, y se detuvo en este espacio perdido del largo paseo de madera que se funde con el mar. Todos se miraban, buscando en el otro al culpable que se ocultaba bajo las ropas de amigo y protector. Después de tantos años, era la primera vez que se discutía sin saber el porque de la propia situación. Ahora Armando no era el único con falta de memoria, los demás estaban buscando en sus recuerdos algo que les diera una pista para encontrar sentido a este momento inmóvil, de pura calma ¡En silencio quedaron todos! Las palabras no llegaron a sus bocas y los labios cortaron el aliento. Cada uno entró en su interior y se mantuvo alerta esperando una respuesta lógica a todo este desconcierto.
La claridad de la farola solitaria y olvidada iluminaba el último tramo del paseo marítimo que termina en muelle frente al amplio mar. El sitio ideal para dejar caer por descuido una pequeña embarcación u otro artilugio y huir del presente para encontrar salida a las hambrientas ilusiones. En alguna ocasión, en forma de juego cifrado, pensamos en huir en una de ellas y enfrentarnos a una aventura peligrosa y salada; pero creo que en el fondo no teníamos lo que ponen las gallinas con tanta valentía y coraje. Desde mucho antes de comenzar a caminar escuchábamos de forma machacante la frase: "en la unión está la fuerza", pero nunca supimos hacerla nuestra y ponerla en práctica, nunca, ese fue nuestro gran error.

continuará.............................

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