" LA CITA "





__¡ Faltan cinco minutos, ya está cercana la hora !--dijo con voz firme y segura. Los pasos eran cada vez más cortos. El círculo que había formado en el espacio se estrechaba a medida que repetía el movimiento en espiral. Miró nuevamente el reloj, pero los minutos estaban congelados en el tiempo. Al hombre le dió la impresión que todos se habían confabulado para alargar la tortura de la espera. Siempre pensó en este momento, en cómo sería el encuentro. Un saludo, una mirada perdida en la enbriaguez de la duda y una flor para romper la distancia. Todo un plan bien pensado para causar la mejor impresión. Era el deseo personificado. El hombre poseía la voluptuosidad de la espera, la fuerza de sus años. La imagen de ella la tenía gravada en el alma. Unicamente ella. Juntos en el campo, con el sonido monótono de las hojas al caer, el trinar de los pájaros provocando el silencio, el aroma de las flores penetrando en los sentidos, y ellos dos, solos en el espacio infinito. Su callada silueta, las interminables pausas envueltas en deseos. Era un hombre feliz,completamente feliz, lleno de optimismo, sin incertidumbre en la palabra. No dudaba de su amor, al contrario, sentía un sentimiento tan fuerte que lo levantaba en pedestal hasta el infinito. . . . . . . Las ropas caían lentamente al suelo de una forma irreal, produciendo lluvias contínuas de gemidos. Los cuerpos completamente desnudos dejaban una silueta de figuras animalizadas; de erotismo selvático. El hombre, con una mano fue dibujando cada contorno del cuerpo de ella, mientras que su voz daba la impresión de una melodía en tono menor. Cada pulgada de la piel fue recorrida por él sin prisa, hasta la más mínima porción.Un perfeccionista, un escultor celoso en cada detalle. Nada se le escapaba, inventaba para ella el deseo. El ritual del amor lo dominaba ampliamente. Todo estaba meticulosamente pensado, pero a la vez espontáneo, vibrante. Un fluido emanó de la piel, en estos momentos ella no era mujer, más bien un músculo caliente que se dispersa por toda la habitación. Los ojos inyectados en fiebre, producían una mirada empañada, como la de un cristal mojado por la lluvia. Él fuego, ella viento, un binomio un poco peligroso para las condiciones temporales.Se fundieron en un todo y los secretos huyeron al viento. Antes de llegar al lecho, antes que los cuerpos tocaran las sábanas, el mundo convulcionó. Ella lo inundó de besos, él, recorrió cada espacio de su vientre y cada fuente por transgredir; nada quedó intanto, todo sucumbió en los labios. Tomó a su amante con fuerzas y lo atrajo hasta su pecho, un pecho rosado, exitado en todo su contorno y firme en sus ideas. Lo quería poseer sin límites, con una sensualidad fuera de lo común, con las armas de un valiente soldado. Como de un golpe de mar, rodaron por la cama; ningún rincón quedó por conquistar. La líbido colmando la copa rompió el cause. Penetró al laberinto con sorpresa en el camino, y de un monto de esperma la aurora brotó. De súbito, como de un golpe de gracia, el cielo se arremolinó en eclipse, y un coro gigante penetró en el monte materno. ¡Silencio! El tiempo se detuvo. Todo quedó en calma, se escucho la rima del viento y el mundo volvió a nacer. __¡ La hora y nada ! ¡ Nuevamente al comienzo ! ¡ Quizás mañana vendrá ! ¡ Volveré ! Dejando las palabras en el aire se alejó pensativo, con una idea fija en la cabeza. Muy poco le ofrecía su imaginación, no llegaba a materializarla. Demasiado amor para tan poco espacio. Marchó seguro, pensando en el próximo día.No estaba solo. Su fe le acompañaba. 




DISEÑO GRÁFICO: MANDY BLUUE.

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