“THOR”


PUBLICACIÓN: (Treinta y seis)

                 Todas las mañanas salgo a correr, y uno de los tantos días lo saqué para que me acompañara. No podía marcar el ritmo. A unos veinte metros de mí me seguía con su larga lengua al viento. Sinceramente su cuerpo era un peso muy molesto para sus años. Creo que en ese instante comprendí que mi amigo se había transformado en un  entrañable anciano. Con los ojos me decía que deseaba correr conmigo como lo hizo siempre, pero ahora sus huesos no le respondían. ¡Él quería con toda su alma, pero no podía!
                Al llegar a casa se puso a mi lado, me tocó la pierna con su cabeza, y con su mirada transparente y profunda, me preguntó si seguía siendo su amigo. ¡Claro Thor, siempre serás mi amigo! ¡No te sientas culpable, todos pasaremos por lo mismo! ¡También seré anciano! No sé si mis palabras lo tranquilizaron, pero al menos me escuchó. Dio menos de una vuelta sobre sí, y se echó a mis pies. Este momento me compromete a sentarme junto a él y dedicarle el mayor tiempo posible. Las prisas, las obligaciones, los problemas, y muchas más complicaciones diarias, hacen que el momento que se merece se pierda en cosas inútiles.


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